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Esto que vas a leer en este blog son algunos "detalles" que tus profesores de historia no creyeron que fuera necesario contarte.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La Esencia del Plan Kalergi

El yugo creado por Kalergi en 1924 para reprimir a las mayorías, otorga poder a las minorías y así impide cualquier crítica al mando judío, y está siendo efectivo hasta en el nuevo milenio.


En sus primeros manifiestos escritos entre 1923 y 1925, el Plan Kalergi exigía que los judíos tomasen el poder, primero en Europa y después en todo el mundo. El plan se basa en un racismo judío utópico y se refiere a una raza superior judía. 

La expresión «Herrenrasse», achacada erróneamente por los historiadores a Adolf Hitler, en realidad fue inventada por Coudenhove-Kalergi para corroborar la reivindicación de la soberanía judía en Europa y en el mundo. También el término «noble raza judía» es utilizado constantemente.


Con motivo de la creación de este Imperio mundial judío, Kalergi proclama la abolición del derecho de autodeterminación de los pueblos y, posteriormente, la eliminación de las naciones por medio de movimientos étnicos separatistas o migraciones alógenas en masa.


Para que Europa sea dominable por los judíos, pretende transformar los pueblos homogéneos en razas mezcladas de blancos, negros y asiáticos. A esos mestizos les atribuye crueldad, infidelidad y otras características que, según él, deben ser creadas conscientemente porque son indispensables para conseguir la superioridad de los judíos.


Mucho antes que Hitler, Kalergi compartía la opinión del alto rendimiento de la «raza nórdica», pero no aspiraba al fomento de la misma, sino a su destrucción. Por este motivo, pretende influír en la Creación, porque piensa que al cruzar las razas, se eliminarán talentos y características admirables de cada una de ellas. A pesar de su valoración positiva de la raza nórdica, crea el plan de su exterminio únicamente porque dice necesitar a mestizos "fácilmente manipulables" para cuando los judíos tomen el poder.


En la actualidad, encontramos otra fea palabra en los medios de comunicación estadounidenses cuando se refieren a la colonización de Afganistán e Iraq, otro de los muchos signos que prueban que la semilla de Kalergi sigue germinando: Se trata de la «nation-building», y significa algo así como la creación artificial de naciones a manos del hombre.


En cuanto a la idea de Kalergi sobre el hombre cruzado consanguíneamente, encontramos grandes conocimientos sobre la evolución y la cría de razas que en algunos puntos concuerdan asombrosamente con las investigaciones de Darwin y las, todavía no redactadas, teorías del Tercer Reich.


También la ciencia moderna, impulsada sobre todo por Israel, que con el análisis del ADN puede distinguir a los judíos de sus primos, los árabes, confirma los conocimientos de Kalergi, sin que se pueda averiguar la proveniencia de dicha sabiduría.


Sin embargo, la constatación de la inferioridad en las capacidades de los mestizos, según creo, nunca se pudo probar. La superioridad de carácter de cualquier raza, incluída la judía, nunca ha podido ser verificada. Las experiencias en todo el mundo contradicen esas conclusiones.


Kalergi se declara en pro de un «pacifismo», que exige la paz de las naciones pero permite la violencia del poder judío. Sólo apoya la declaración de igualdad ante la ley, hasta que el sistema judicial actual sea abolido. A esto lo llama éleliminación de la injusta desigualdad.


Tras la toma del poder por parte de la «noble raza judía», conseguida gracias a la exigencia de igualdad, esta última quedará anulada. A partir de entonces, los judíos consolidarán su soberanía sobre los no-judíos con la «justa desigualdad».


Este tipo de Justicia se parece bastante a la interpretación del dictador estadounidense Bush Junior: Él también desdeña leyes y cláusulas que el propio país defiende y exige, cuando se trata de atacar a otros pueblos.


Kalergi declara a los hombres incapaces de gobernarse a sí mismos, y de ahí que proclame un nuevo orden mundial. Con la abolición global de la democracia, los judíos pretenden llevar la paz, la cultura y la alimentación a toda la Humanidad. Califica de «afortunada providencia» el hecho de que la Humanidad puede ser dirigida por esta «noble raza judía». Considera a los judíos como líderes del socialismo, del comunismo y del capitalismo (op. cit., pp. 27-28), coincidiendo en esto con el punto de vista de los nacionalsocialistas.


La gran influencia judía en el gobierno estadounidense o en los servicios secretos es fácilmente comprobable. Así, un 37% de los miembros del NKVD [policía soviética] pertenecía a la etnia judía, sobre todo en el caso de los altos mandos, si bien, en términos generales, y en relación a su participación desmedida en estas ideologías, los judíos quedaron en minoría. Así, Kalergi no ofrece suficientes pruebas sobre la superioridad de los judíos. Stalin los destituyó con la represión de la «rebelión de los médicos», de manera que, incluso hoy en día, el Partido Comunista guarda sentimientos de hostilidad contra ellos.


Cuando propuso su plan y se jactó del liderazgo judío dentro del comunismo y el capitalismo, los bolcheviques ya habían matado a millones de enemigos políticos.


Kalergi quiere ver reunidos «pólvora, oro y tinta» en las manos de la «raza superior judía». Con esto expresa esas palabras clave, achacadas a los nacionalsocialistas mucho antes de la aparición política de Hitler.


En general, confirma una sed de poder judía, como hasta entonces sólo la habían denunciado los anti-judíos. Ahora se trata de comprobar hasta qué punto sus planes se han llevado a cabo.


Según el principio de la democracia, el poder pertenece a la mayoría, y la minoría está irremediablemente apartada del mando. Cuando la minoría más pequeña está en la cúpula, es cuando se habla de tiranía.


Sin embargo, en el plan de Kalergi del apoderamiento judío, una minoría reclama la inmunidad ante cualquier reprimenda política. Como la «raza superior judía» es la minoría más pequeña que jamás haya aspirado al poder, Kalergi, con sabia previsión, ya a principios del siglo pasado reivindicaba la protección de actividades políticas judías por medio del Derecho penal. Exigía la penalización de«campañas difamatorias contra minorías religiosas o raciales» en toda Europa. Si miramos a nuestro alrededor, parece haber alcanzado su meta: Hasta donde llega Europa, se puede reprender e incluso insultar a las mayorías impunemente, pero las minorías están protegidas por la ley contra cualquier crítica.

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