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Esto que vas a leer en este blog son algunos "detalles" que tus profesores de historia no creyeron que fuera necesario contarte.

sábado, 26 de noviembre de 2016

El Acuerdo Haavara


Debido a que muy pocos judíos querían emigrar a Palestina, se hicieron esfuerzos especiales para abrir las puertas de otros países, pero eso demostró ser algo muy difícil. Las naciones prósperas no querían inmigrantes judíos, y los países pobres eran muy poco atractivos. 


El acuerdo Haavara o de transferencia hizo posible para cualquier judío emigrar desde Alemania con prácticamente todas sus posesiones y fortuna personal a condición de que los judíos pudieran depositar todos sus valores en uno de dos bancos judíos en Alemania que tenía sucursales en Tel-Aviv y Jerusalén. 

Tras su llegada a Palestina ellos podrían retirar sus bienes de acuerdo a los términos del acuerdo. El capital alemán de esas dos firmas bancarias judías fue garantizado por el gobierno alemán. Incluso después de la guerra esos activos estaban totalmente disponibles para los dueños judíos o sus representantes. Si un judío no deseaba emigrar inmediatamente, él podía transferir todos sus bienes muebles a Palestina donde serían salvaguardados por un fideicomisario mientras él permanecía en Alemania durante un período indefinido, con la emigración como su objetivo eventual. Mientras tanto su fortuna personal estaba segura fuera de Alemania.

Incluso los judíos más pobres que no poseían 1.000 libras inglesas pudieron emigrar a Palestina con créditos proporcionados por el acuerdo Haavara. Las autoridades británicas generalmente requerían activos mínimos de 1.000 libras para cada inmigrante a Palestina si él no tenía derecho al así llamado certificado de trabajador. Sólo un número limitado de esos certificados estaba disponible y ellos eran emitidos sólo a personas con especiales habilidades de trabajo. 


Además, los judíos que emigraban a Palestina estaban exentos del llamado impuesto de vuelo del Reich, que todos los alemanes emigrantes normalmente tenían que pagar. Sin embargo, las compañías judías que arreglaron las transferencias cobraban a los emigrantes un porcentaje fijo de sus activos totales. El acuerdo Haavara permaneció en funcionamiento hasta el final de 1941, cuando Estados Unidos entró en la guerra.

Después del comienzo del boicot judío internacional contra bienes alemanes en Marzo de 1933, la comunidad judía en Palestina se puso en contacto con el gobierno alemán y ofreció romper el boicot en lo que se refería a Palestina a condición de que eso fuera combinado con la emigración judía desde Alemania. 

Por consiguiente, el acuerdo Haavara o de transferencia fue firmado por los alemanes y los judíos en Mayo de 1933. La comunidad judía de esa manera concluyó un acuerdo extremadamente beneficioso con el gobierno nacionalsocialista sólo unos meses después de su formación. Ese acuerdo fue una fase crucial en la creación del Estado de Israel. Cuando hice esta afirmación en mi libro Feuerzeichen, que apareció en 1981, algunos lectores la consideraron ridícula. Pero luego esa misma afirmación fue hecha en The Transfer Agreement, un libro de Edwin Black publicado en 1984.
En Enero de 1939, es decir, después de la Noche de los Cristales, Rublee y el gobierno alemán firmaron un acuerdo por medio del cual todos los judíos alemanes podrían emigrar al país de su elección. 

De manera bastante interesante, el padre de un futuro Presidente estadounidense y el padre de un futuro Presidente alemán fueron los que casi torpedearon ese acuerdo: Joseph Kennedy, embajador estadounidense en Gran Bretaña, y Ernstvon Weizsäcker, secretario de Estado del ministerio alemán de Asuntos Exteriores y padre del actual Presidente de la República Federal Alemana, Richard von Weizsäcker, Presidente entre 1984 y 1994. 

Adolf Hitler intervino personalmente en el proceso de negociación y salvó el acuerdo enviando al presidente del Reichsbank Hjalmar Schacht a Londres para negociar con Rublee.

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