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Esto que vas a leer en este blog son algunos "detalles" que tus profesores de historia no creyeron que fuera necesario contarte.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Las Verdaderas Raices de la Germanofobia Judía



No puede haber ninguna duda de que los judíos odian a los alemanes, sólo hay que mirar el lenguaje corporal de ellos cuando uno habla alemán o cuando revela un acento alemán en un área apestada de judíos. Eso lo dice todo.Ellos podrían ser actores y estafadores de naturaleza innata y como un profesional practican el decir sus mentiras hasta que ellos las hayan interiorizado completamente, pero muy en lo profundo ellos no han olvidado que todo eso son puras patrañas. La única razón de por qué ellos reaccionan tan defensivamente cuando llamamos un engaño a lo suyo, es que ellos están preocupados de lo que va a pasar si demasiados de nosotros los crédulos Goyim lo averiguan.


Eso no tiene nada que ver con todo el lavado de cerebro relativo al tan cacareado Holocuento, tiene que ver tanto con una mala conciencia como con odio y miedo. Los judíos saben demasiado bien que la historia de Seis Millones de Judíos Gaseados es una estafa para extorsionar política y financieramente. 

Sin embargo, las verdaderas raíces de la germanofobia judía se remontan 1.600 años. La razón de por qué ellos nos odian, más que a cualquier otro pueblo, es que nosotros hemos frustrado sus proyectos para la conquista mundial más de una vez. Los hemos frustrado cinco veces:


Rechazo de la Invasión de los Hunos

En el año 451, un ejército romano, compuesto sobre todo por visigodos, es decir, antiguos germanos, derrotó al ejército huno liderado por Atila, en la famosa batalla de los Campos Cataláunicos.


Dicha batalla estratégicamente no fue definitiva porque los hunos a pesar de ella lograron saquear y depredar gran parte de la Galia y dañar la capacidad militar de los romanos y la de los visigodos. Sin embargo, los hunos fueron debilitados lo suficiente como para ser destruídos tres años más tarde por una coalición de sus antiguos vasallos germánicos en la Batalla de Nedao en 454, y fueron empujados de vuelta desde Hungría hasta el Mar Negro, donde ellos formaron el Janato de Jazaria y se enriquecieron dominando la antigua Ruta de la Seda. Dos siglos más tarde los hunos jázaros se convirtieron al judaísmo para ser capaces de comerciar con sus vecinos tanto musulmanes como cristianos, quienes estaban en guerra entre sí, y finalmente ellos olvidaron sus raíces túrquico-mongolas, cuya cultura era adoradora del falo. Aquellos hunos jázaros son los antepasados de los ashkenazim de hoy, que son el 90% de los judíos modernos.

Rechazo de la Invasión Mora Judeo-Islámica

Unos 380 años más tarde, nuestros antepasados germánicos salvaron de nuevo a Europa de la aniquilación, esta vez intentada por los moros, una coalición de bereberes judíos conversos y árabes musulmanes. En Octubre de 732 Carlos Martel, el líder de los Francos, una coalición de tribus germánicas creada por los romanos, derrotó a los moros en la Batalla de Poitiers [o de Tours], obligando a los moros a retirarse a España y Portugal y a desistir de sus proyectos de conquistar Europa.




Rechazo de la Invasión Turca


Otros 400 años más tarde, en 1683, el Sacro Imperio Romano de la Nación Germana en coalición con la comunidad de naciones polaco-lituana derrotó a los turcos en la Batalla de Viena, no sólo acabando con un sitio de dos meses de la ciudad sino también con las ambiciones turcas de conquistar toda Europa.


El componente judío en este caso podría ser menos obvio. Usted tiene que considerar que muchas, si no las más importantes, de las posiciones políticas en el Imperio otomano, hasta el nivel de Gran Visir, estaban llenas de judíos, similar a la situación en EE.UU. y Gran Bretaña hoy.


Lo que es más, ashkenazis, jázaros, mongoles y turcos son en términos étnicos prácticamente lo mismo. La única diferencia es que los jázaros violaban y se casaban con muchachas góticas del Este, mientras que los turcos violaban y se casaban con muchachas griegas. No es ninguna sorpresa entonces que los israelíes y los turcos sean tan buenos amigos.



Detención de la Invasión Judeo-Bolchevique


La "Operación Barbarroja" en 1941 fue el caso más reciente donde los alemanes frustramos la visión hebrea de 5.000 años de la conquista mundial bajo las instrucciones de su psicópata y genocida dios de la guerra, Yahvé, quien les ordenó que sojuzgaran la Tierra.


Mucha gente no comprende que el 90% de los comunistas eran judíos y que el 90% de los judíos eran comunistas; en otras palabras, ellos eran prácticamente lo mismo. El comunismo era solamente un engañoso vehículo político para asumir el poder y esclavizar a países enteros.


Cuando Adolf Hitler cometió la aparente locura de atacar a la fuertemente armada Unión Soviética pesadamente, en un momento en que él ya estaba en guerra o cerca de la guerra con otras dos superpotencias militares, Gran Bretaña y Estados Unidos, aquello fue un intento desesperado de mejorar las probabilidades de Alemania al anticiparse al inminente ataque soviético. En ese entonces, la Unión Soviética ya había movido división tras división cerca de la frontera alemana. Ella estaba produciendo entre 5 a 10 veces la cantidad de tanques, ametralladoras, cañones y aviones que la que Alemania era capaz de producir. En otras palabras, cada mes las probabilidades de Alemania empeoraban. Considerando la repetida brutalización por parte de la Unión Soviética de países vecinos, y su ambición abiertamente admitida de conquistar el mundo, no podía haber habido ninguna duda de que Stalin se estaba preparando para un asalto sobre Alemania. La Operación Barbarrojadebilitó la concentración militar de Stalin lo suficiente como para hacerlo llegar a un rechinante frenado a mitad de camino, y si no hubiera sido por el masivo apoyo británico y estadounidense a la Unión Soviética, Hitler hubiera ganado la guerra.




Por esto es que los judíos nos odian. Por esto ellos nos han marcado para la muerte. Hace setenta años, Churchill, Roosevelt y Stalin "sólo" mataron a una cuarta parte de nosotros, "sólo" a 20 millones, sobre todo a indefensos prisioneros de guerra y civiles, hasta que los cristianos occidentales habían tenido "bastante". Lea el libro o vea el documental "Hellstorm" de Thomas Goodrich si usted quiere averiguar más.

Por Rebel of Oz

Fuente: 300spartans.com.au  
El siguiente artículo ahora en castellano. Su autor, que firma con seudónimo Rebel of Oz, conocido por múltiples y enérgicos escritos, es un alemán nacido en Australia y es el responsable de dicho sitio.
La historia entera de la cámara de gas no fue sino otra mentira judía.

Cuando uno se enfrenta por primera vez con la incómoda verdad, la de que judíos habían confabulado para cometer genocidio sobre el pueblo alemán, durante y después del final de la Segunda Guerra Mundial, la habitual reacción condicionada es referirse al presunto asesinato realizado por los alemanes de seis millones de judíos y la supuesta exclusiva responsabilidad de Alemania por la Segunda Guerra Mundial.

Por supuesto, la narrativa de los vencedores es una completa basura. Si fuese verdadera, los revisionistas no serían impedidos de defenderse proporcionando pruebas de que sus declaraciones incriminatorias son verdaderas. Lo que los apologistas de los crímenes de guerra Aliados dan a entender es que el asesinato de 20 millones de alemanes estuvo justificado porque los alemanes habían tratado supuestamente de matar a todos los judíos europeos.


Hasta cierto punto puedo comprender esa lógica. Si otra gente está planeando erradicar a vuestra propia gente, y ya comenzaron a poner en práctica aquellos proyectos, entonces parecería justificable hacer lo que se requiriera para detenerlos y asegurarse de que ellos no puedan intentarlo nunca otra vez, si usted entiende lo que quiero decir...


El único problema con esta lógica, sin embargo, es que los líderes judíos ya habían planeado y habían pedido la destrucción de Alemania y la destrucción del pueblo alemán mucho antes de que Hitler tomara sus primeras acciones discriminatorias contra los judíos.

Tan temprano como en Agosto de 1933, Samuel Untermeyer, presidente de laFederación Económica Judía Mundial (WJEF), reunió en un gran congreso a líderes judíos de todo el mundo para declarar la guerra contra Alemania en nombre de los judíos. La reunión se llevó a cabo en Ámsterdam, Holanda. Al volver a Estados Unidos tras aquella reunión, Untermeyer hizo un discurso en la emisora de radio WABC (Nueva York) el 6 de Agosto de 1933, en el que anunció que los judíos del mundo habían declarado la guerra contra Alemania y que la privarían de comida hasta la muerte. Eso fue mucho antes de que cualquier acción de cualquier tipo hubiera sido tomada contra algún judío, y seis años antes de que la acción militar fuera iniciada en 1939.


"Hemos estado en la guerra con él (Hitler) desde el día en que él subió al poder", declaró el London Jewish Chronicle el 8 de Mayo de 1942 en su "Sermón de la Semana". El rabino M. Perlzweig, jefe de la sección británica del Congreso Judío Mundial, hablando en Canadá, declaró: "El Congreso Judío Mundial ha estado en guerra con Alemania durante siete años" (Toronto Evening Telegram, 26 de Febrero de 1940).


El periódico judío-holandés Centraal-Blaad Voor Israeliten in Nederland declaró el 13 de Septiembre de 1939: "Los millones de judíos que viven en EE.UU., Inglaterra y Francia, África del Norte y del Sur, y, no los olvidemos, aquellos que viven en Palestina, están determinados a llevar la guerra de aniquilación contra Alemania hasta su último final".


Debemos recordar que en ese momento el 13 de Septiembre de 1939 la guerra llevaba menos de dos semanas, y ningún campo de concentración, ninguna cámara de gas, etc., para los judíos o algún otro, había sido establecido, o fue siquiera alegado que existía. La historia entera de la "cámara de gas" no fue sino otra mentira judía.


El Chicago Jewish Sentinel declaró el 8 de Octubre de 1942: "La Segunda Guerra Mundial está siendo emprendida para la defensa de los fundamentos del judaísmo". Y en realidad era así. Para ser más específicos, para beneficio de los judíos mismos. Ellos lo sabían, ellos la instigaron, ellos la perpetraron, ellos la organizaron y la manejaron. Los ingenuos y crédulos goyim, mientras tanto, se mataban unos a otros con venganza, no sabiendo, o no queriendo saber, quiénes eran los verdaderos autores, los verdaderos criminales de guerra.


Vladimir Jabotinsky, judío-comunista y fundador de la organización terroristaIrgún, escribió en la edición de Enero de 1934 del Natcha Retch: "La lucha contra Alemania ha sido llevada a cabo durante meses por cada comunidad judía, conferencia, organización comercial y congreso judío, por cada judío en el mundo. Hay razones para creer que nuestra parte en la lucha será de una importancia general. Desataremos una guerra espiritual y material del mundo entero contra Alemania. La ambición de Alemania es llegar a ser una gran nación otra vez, y conquistar de nuevo sus perdidos territorios y colonias. Nuestros intereses judíos, por otra parte, exigen la destrucción completa de Alemania. La nación alemana es, colectiva e individualmente, un peligro para nosotros los judíos".


En efecto, los líderes judíos de todo el mundo, formalmente y muy públicamente, declararon la guerra contra Alemania —contra Alemania, no sólo contra Hitler— tan temprano como el 24 de Marzo de 1933, poco después de que Hitler fuera designado Canciller como parte de una amplia coalición conservadora.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Aliados por la verdad..

Es un hecho indiscutible que la estafa del Holocuento  ha sido un gran negocio para la judería organizada, un instrumento para obtener grandes ingresos económicos para el estado terrorista de Israel. 

Los revisionistas, ya sean investigadores profesionales, historiadores o simples aficionados en general, han sido acusados de ser "neo-nazis" y pseudosabios buscando esconder la masacre de los millones y millones de narizotas y posteriormente convertidos en detergente, pretendiendo despertar un movimiento de simpatia por el NS y que sus supuestos crimenes sean olvidados, a pesar de que algunos de ellos son socialistas, comunistas o no tienen filiación política alguna, solo les mueve la verdad.

Todas las injurias son descaradas mentiras, pues entre los revisionistas figuran incluso judíos que no creyeron en el Holocuento que predica su pueblo. Sin ir mas lejos, uno de los primeros revisionistas fue el francès Paul Rassinier, un prestigioso intelectual de la izquierda detenido en el campo de Buchenwald entre 1943 y 1945, y donde sus investigaciones han servido de base a posteriores trabajos de revisión.

El tema es que no todo lo que se fantasea sobre la famosa leyenda del Holocuento se puede demostrar con pruebas, así que para proteger la sagrada mentira, se ha utilizado maniobras que parecen casi de ciencia ficción, especialmente para ahogar cualquier intento serio de demostrar su falsedad, de tal manera que se tuvo que crear una figura sagrada en torno a este y hacerlo intocable, de lo contrario, se viene abajo.




domingo, 22 de noviembre de 2015

Venganza sionista..



El 15 de Abril de 1946 casi un año después de finalizada la guerra un grupo de judíos del Este europeo afincados en Alemania, con la complicidad de un grupo de soldados judíos norteamericanos envenenó el pan de cerca de 12.000 prisioneros de guerra germanos con arsénico de los cuales morirían unos 1000. 



Un aspecto poco conocido de las atrocidades cometidas en la SGM es el de la venganza que distintos núcleos judíos de inspiración sionista llevaron a cabo en Alemania y Austria al finalizar el conflicto, contra población civil y prisioneros de guerra germanos.



Michael Bar-Zohar, un judío israelí, escribió en 1967 un libro titulado "The Avengers", Los Vengadores, en el cual desvela las increíbles atrocidades cometidas por judíos contra alemanes, indistintamente si se tratasen de civiles o de prisioneros de guerra, en el período inmediato de postguerra. Bar-Zohar explica cómo las autoridades militares norteamericanas ocultaron los asesinatos en un intento de mantener en la ignorancia al conjunto de la población alemana.


En otro capítulo Bar-Zohar escribe sobre la Brigada Judía, una unidad militar adoptada por los británicos y compuesta por judíos de Palestina que luchó al lado de los Aliados en la SGM. La Jewish Brigade entró en Austria y Alemania inmediatamente después de la guerra. Con candor, el autor describe la aberrante felicidad sentida por estos judíos palestinos al atravesar la frontera austríaca y sentirse ya en tierra germana, fantaseando sobre lo que podrían hacer a continuación. Básicamente, son palabras textuales soñaban con asesinar civiles alemanes a sangre fría y con violar muchachas germanas.



También al final de la guerra, activistas judíos, partisanos y guerrilleros se unieron para formar el más significativo grupo de vengadores. Antes estaban separados por diferentes ideologías, ahora unidos por el legado de los millones de víctimas. Beshalel Mihaeli era uno de sus miembros. Antes de ver morir a su padre, le prometió que sobreviviría para llevar a cabo su particular venganza contra los verdugos. 

En Lublin, la primera ciudad polaca liberada, establece contacto con otros judíos que ya han cometido actos de venganza. En el número 55 de la calle Fisinskigo comparten ideales, deseos de venganza y sus pocas pertenencias. El nuevo equipo decide dividir sus operaciones en dos fases:

-La primera, identificar a los judíos que aún quedan vivos en Europa y ayudarles a llegar hasta Palestina.

-La segunda, ejecutar la venganza.

Abba Kovner



Ésta debía tener la misma magnitud que el asesinato llevado a cabo por los alemanes. El líder de la nueva unidad es Abba Kovner, un poeta y antiguo partisano en Vilna.1 En Bucarest, la capital de Rumania, se deciden dos actos de venganza: el plan A, que consistiría en el envenenamiento del agua de varias ciudades alemanas; y el plan B, que se centraría en los prisioneros de las SS retenidos por los aliados en campos de prisioneros, envenenando el pan que se les proporciona.

Kovner precisa ayuda y por ello decide viajar a Palestina. El grupo necesita una buena cantidad de veneno para emponzoñar el agua de Núremberg, ciudad cuna del Partido Nazi, y de Hamburgo. El cuartel general del equipo se establece en París. Kovner revela sólo el plan A a tres altos oficiales del Haganah, que le niegan el apoyo. Los líderes de Palestina tienen ahora una prioridad distinta, la creación de un Estado judío. 

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El día de la venganza se pospone una y otra vez. Kovner habla finalmente con Haim Weizman, futuro primer presidente del Estado de Israel, al que sólo le expone el plan B. Éste le recomienda un químico. El 14 de diciembre de 1945, el jefe de los Vengadores viaja en un vapor rumbo a Francia. El veneno va en botes de leche condensada.



Poco antes de llegar a Tolón, cuatro de los cinco miembros del equipo son llamados ante el capitán. Mientras, el quinto se deshace del veneno arrojándolo por la borda. Los jefes deciden entonces llevar a cabo el plan B. En un campo de prisioneros cerca de Núremberg se concentran cerca de quince mil antiguos miembros de las SS. El pan, que se hace cada día en una panadería alemana, es el único alimento no suministrado por el ejército estadounidense. Tres de los Vengadores se hacen pasar por panaderos y consiguen trabajo en la panadería que suministra al campo. En París, un químico judío de Milán se dedica a fabricar el veneno, dos kilos de arsénico sin refinar.

El 13 de abril de 1946, Domingo de Pascua, los nokmin se ponen en movimiento. Durante toda la noche se dedican a untar con brochas el arsénico en los bollos de pan. Casi tres mil. Si a cada miembro de las SS se le entregaba un cuarto, suponía cuatro muertos por bollo o, lo que es lo mismo, doce mil muertos si se ingerían los tres mil.

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Al amanecer, el pan se entrega en el campo de prisioneros. El efecto del veneno comienza a extenderse por el campo de Núremberg. Equipos de médicos estadounidenses hacen todo lo posible para salvar la vida a los oficiales de las SS que han comido el pan. Miles están enfermos, aunque sólo unos pocos han fallecido. Los aliados jamás hicieron público el número de muertos, pero a los nokmin aquella operación les devolvió en cierta forma un honor perdido en los campos de la muerte nazis.

Cinco años después de esta operación y tan sólo tres después de la creación del Estado de Israel, David Ben-Gurion ordena la creación del Mossad, en marzo de 1951. La primera empresa de los nokmin del Mossad, herederos de los hombres de Abba Kovner, sería la . Tras el secuestro de Adolf Eichmann, que supuso el primer gran éxito para los servicios de inteligencia israelíes, Ben-Gurion ordenaría a su nuevo memuneh, Meir Amit (1963-68 ), la creación de una unidad que sólo podría ser y por el primer ministro. 



El propio Amit, que bautizaría a la unidad como Kidon o Bayoneta, estableció la norma básica para sus actuaciones: 

«No habrá matanzas de líderes políticos; éstos deben ser tratados por medios políticos. No se matará a la familia de los terroristas; si sus miembros se interponen en el camino, ése no es nuestro problema. Cada ejecución tiene que ser autorizada por el primer ministro del momento. Y todo debe hacerse según el reglamento. Hay que redactar un acta de la decisión tomada. Todo limpio y claro. Nuestras acciones no deben ser vistas como crímenes patrocinados por el Estado, sino como la última acción judicial que el Estado puede ofrecer. No debemos ser diferentes del verdugo o de cualquier ejecutor legalmente nombrado».

Violadas por el Ejército Estadounidense.

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Cualquier mujer, esté en condiciones de combatir o no, empuñe o no empuñe un arma, sea civil, guerrillera o soldado, no merece este tipo de tratos. 

Un dato adicional a tener en cuenta, que agrava aún mas esta incómoda y nefasta situación fue que estos crímenes, perpetrados por estadounidenses, se cometieron hasta 1955, la propaganda Estadounidense quiso difuminar esta realidad aseverando que las mujeres alemanas se sentían atraídas por estos. 

Yo no lo creo... hay va mi reflexión..

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Lamentablemente y debido al flamante éxito que la propaganda estadounidense tuvo en Europa, dejando al margen pequeñas barbaridades cometidas como fueron las 190.000 violaciones que se sucedieron durante el tiempo de posguerra en concepto de venganza, según aseveraron algunos de estos veteranos "soldados".

Evidentemente tras el fín de la segunda guerra mundial, fue preciso comenzar a satanizar a los soviéticos, temiendo que estos se expandieran por Europa, lo que ganó apoyo por parte de Europa, conformando lo que mas tarde denominariamos el telón de acero. Cierto es que los soviéticos perpetraron violaciones sistemáticas en Berlín contra población civil, pero... ¿Que pasa con los Estadounidenses y sus aliados?. 

Según la historiadora Miriam Gebhardt, los estadounidenses se ampararon en la propaganda emitida por su país para encubrir o al menos difuminar la realidad, una realidad comparable a la cometida por el ejército soviético. Violaron mujeres, quemaron y saquearon iglesias, y mataron sistemáticamente prisioneros Alemanes e Italianos, demostrando que hasta aquellos que ostentan la reputación sostienen la responsabilidad que conlleva la libertad sobre sus hombros también pueden ser iguales o incluso peores, que aquellos a quienes tratan de satanizar.

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La capacidad que la propaganda Estadounidense tenía, solo era comparable a la Alemana en sus inicios, y fue un factor determinante para poder explicar porque a día de hoy, no se le hace justo reconocimiento a la verdad. Esta propaganda sigue presente a día de hoy de manera mas sutil en películas, y en 1940-1945, las animaciones calaban muy hondo en la concepción que la sociedad tenía sobre aquello que la propaganda dictaminaba . Dejo en claro que las violaciones perpetradas por el sector aliado Canadienses, Británicos, Franceses, Estadounidenses, Ingleses y Rusos entre otros y el eje Alemanes, Cosacos, Búlgaros, Rumanos, Italianos etc..., merecen el mismo juicio, y no se le debería de dar mas importancia ni trascendencia a unas en función de la intensidad del horror cometido, o la frecuencia dada.

Los Aliados Estadounidenses denigraron a las mujeres Alemanas de igual forma que los Soviéticos...y dejando concepciones políticas e ideales a un lado ¿No creen que merece el mismo desprecio un Alemán, un Estadounidense, o un Ruso por haber cometido el mismo delito? ¿Acaso por estar amparado por una idea mas justa merece un trato mejor? 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Los Seis Planes Genocidas contra la Nación Alemana

La mayor parte de este texto es del libro "Adiós Europa", publicado en castellano en España en 2005, del investigador y pensador austriaco Gerd Honsik.
La actual inmigración multicultural fue puesta en escena, no por amor, como muchos pensarán, sino para fomentar el odio y, en consecuencia, la muy esperada división en la sociedad alemana.

1. Los Dictados de Versalles y St. Germain

Las potencias centrales de Alemania y Austria pactaron el fin de la Primera Guerra Mundial después de que el Presidente estadounidense Woodrow Wilson les prometiera el derecho a la auto-determinación, también llamada Democracia. 

Estas características, que Versalles comparte con otros «tratados de paz», consisten en la implantación de semillas de guerra, en la incondicionalidad del dictado y la democratización forzada.

Con la fe de que la creación de conflictos entre vecinos, o sea, la polarización, reforzaría el propio poder, se encendieron las mechas que crearon fronteras injustamente trazadas para conformar futuras hogueras. Semejantes conflictos debían debilitar al continente, a la vez que servían de excusa para futuras intervenciones militares.


2. El Plan Kaufmann


En 1941 el consejero del Presidente estadounidense Nathan Kaufmann desarrolló un plan satánico nunca visto por la Humanidad desde los tiempos delAntiguo Testamento. Ese plan pretendía la extinción del pueblo alemán mediante la esterilización de los ciudadanos masculinos. Miles de médicos estadounidenses debían extirpar los testículos a veinte millones de padres de familia, jóvenes y niños.


Este plan de anular a uno de los pueblos culturales más importantes del planeta por medio de la castración sólo tiene un leve precedente en el Antiguo Testamento: el rey David obsequió a su padre político con los prepucios de 200 filisteos como regalo de noviazgo (Samuel 18). El tan idealizado rey de los judíos, con cuyo nombre cientos de miles de cristianos son bautizados, se sirvió de la masculinidad de sus prisioneros como trofeos para jactarse de semejante hazaña.


El proyecto de extermino ideado por Kaufmann, planeado logísticamente por el Gobierno estadounidense hasta el último detalle, no se puede ver como una reacción al «Holocausto», ya que éste recién sucedió entre 1942 y 1944. Por el contrario, hay que indagar hasta qué punto el plan estadounidense de extermino de 1941 fue impulsor de los esfuerzos de guerra y precedente de la persecución de los ciudadanos judíos en Alemania.


3. El Plan Hooton


Harvard es el nombre del nido de incubación del genocidio: El 14 de Enero de 1943, la revista neoyorquina Peabody Magazine publicó un nuevo plan de genocidio del profesor Earnest Albert Hooton que proponía una «política de poblamiento como solución a la cuestión alemana». Su cometido era desarrollar una forma de genocidio que no fuera tan bestial como la del consejero Kaufmann pero que bastara para las metas bélicas.

Véase el "Plan Hooton" en Editorial Streicher: http://editorial-streicher.blogspot.com/2015/09/la-inmigracion-masiva-sentencia-de.html


En la serie de artículos «¿Deberiamos Matar a los Alemanes?», él da la menos sangrienta respuesta: «¡Eliminemos las predisposiciones bélicas de los alemanes por medio de la cría controlada!». Propone la esclavización de todos los varones alemanes: «Los padres de familia alemanes bajo ningún concepto deben volver con sus familias, tampoco después de la guerra». Ése era su plan: la separación de las familias para siempre y así poder frenar la reproducción y posibilitar la integración familiar de hombres extranjeros que reemplazasen a los propios varones. La inmigración se convierte en obligación.


La retención de los soldados alemanes incluso en la posguerra y su falsa definición como «prisioneros de guerra», corresponde a los fines del Plan Hooton, al igual que la actual inmigración forzada.


4. El Plan Morgenthau


Al igual que todos los planes genocidas estadounidenses posteriores a los tratados de Versalles, también el Plan Morgenthau fue elaborado a pedido del Presidente Roosevelt y por uno de sus consejeros pertenecientes a la minoría judía. Esta vez fue el ministro de Economía, y su nombre era Henry Morgenthau.


En su documento dice literalmente: «Alemania no será ocupada con el objetivo de su liberación sino como una nación vencida y enemiga. Destrucción de los ramos industriales fundamentales, partición en Estados alemanes del Norte y Sur, desmantelamiento de la zona industrial del Ruhr, la principal área industrial y su conversión a una zona internacional; los alemanes deben realizar trabajos forzosos en el extranjero».


El parecido con el Plan Hooton es obvio, pero sus consecuencias no son reconocibles a primera vista. Hay estadísticas que estiman que si esas ordenanzas se hubieran realizado durante diez años, hubieran llevado a la muerte por hambruna de veinte millones de alemanes.



5. La Mentira de la Liberación. Yalta, Casablanca, Potsdam


Dos mentiras son las que siempre se vuelven a escuchar cuando se habla de EE.UU. y Alemania: que en 1945 los estadounidenses «liberaron» a los alemanes, y que les llevaron la democracia. En realidad fueron a destruír Alemania y a abolir la democracia.


Ya en 1942 Estados Unidos había decidido acabar con la «hegemonía» de la música alemana. Al mismo tiempo, ya se había designado un grupo de colaboradores que manejarían el liderazgo de Alemania en caso del triunfo. En los primeros lugares de esa lista figuraba un confidente de Coudenhove-Kalergi y miembro del Movimiento Pan-Europa, cuyo nombre era Konrad Adenauer. Más tarde, y financiado por la CIA y la Banca Warburg, él iba a elaborar la propaganda de Europa.


A partir de entonces, EE.UU. fue responsable de todos los crímenes cometidos por la alianza liderada por ellos. Los crímenes de los Aliados fueron ordenados, forzados, tolerados o bien vistos por Estados Unidos, que los hizo posibles gracias a sus envíos de armas. Esos crímenes fueron:

• el bombardeo terrorista contra la población civil alemana;

• el asesinato de un millón de prisioneros de posguerra alemanes que murieron de hambrunas intencionadas en las praderas del Rhin;

• la expulsión de 15 millones de alemanes;

• la matanza de 3 millones de civiles en el mayor crimen de limpieza étnica;

• el embargo realizado al pueblo alemán después de la guerra y durante tres años, que llevó a la muerte por inanición a cinco millones de víctimas;

• la esclavización de los soldados alemanes como presos de posguerra;

• el robo de 165.000 kms² de tierra alemana, una tierra que originariamente fue ganada pacíficamente, mientras que cada metro de suelo israelí y estadounidense fue arrebatado por medio de genocidio, guerras e inmigración anticonstitucional;

• la transferencia de responsabilidad de la Europa oriental hacia la dictadura más sangrienta de la Historia mundial, es decir, el Imperio de Josef Stalin.


La expulsión de los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial muchas veces se justificó, o por lo menos se explicó, en referencia a Lidice y Auschwitz. Sin embargo, esa justificación es errónea por varias razones. La expulsión de los alemanes de la región de los Sudetes, así como el bombardeo de la población civil, ya habían sido decididos en 1940, antes de las acusaciones por Lidice y Auschwitz, o sea, antes de los sucesos con los que se justificaron. Ese motivo para el plan criminal contra los alemanes todavía no existía cuando el plan fue elaborado. Recién la Historia contemporánea «informó» posteriormente sobre ello.


Los protocolos de las tres «conferencias de liberación» de Casablanca, Yalta y Potsdam, así como sus conclusiones, demuestran la convicción anti-democrática y genocida de los firmantes. La lucha contra el «nacionalsocialismo» sólo fue un pretexto. Si no, el asesinato y el uso de violencia hubieran sido ejercidos sólo contra los seguidores nacionalsocialistas.


6. El Plan Kalergi


Al igual que los proyectos del Presidente estadounidense, el Plan Kalergi aspira a la anulación del pueblo alemán, en el sentido cultural y racial. Sin embargo, aquí no se pretende llegar a la meta con violencia sanguinaria sino por el suave medio de la inmigración y las armas mentales de lo que se considera la «raza superior judía».


Con ayuda, primero, del «oro» es decir, dinero, segundo, de «tinta» es decir, el poder sobre los medios de comunicación, y tercero, de «pólvora» es decir, violencia armamentística, se debería constituír ese Imperio judío.


En cuanto al parecido de los dos planes de exterminio, es fácil determinar a su autor: el Plan Kalergi, que es dos décadas anterior a los planes del consejero presidencial, y que fue ejemplo para la elaboración de éstos, y no al revés. 


De cualquier manera, Kalergi desde siempre no sólo quiso incluír a los alemanes sino a todos los europeos en su maquinación de la lenta destrucción étnica. Pensaba que sólo a través del mestizaje en todo el continente iba a ser posible la creación de una raza sin carácter y fácilmente gobernable que se subordinara a la nobleza monetaria judía y que la mantuviera en el poder.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El real discurso de odio

Nadie objeta que muchos judíos murieron en la Guerra, aun cuando el número real ahora tiene un rango menor de 875,000, un número informado por Associated Press. Pero es el argumento erudito, basado en hechos, cuidadosamente investigado sobre el gaseamiento y otros asuntos derivados son los que hacen que todas estas personas sean encarcelados.

Con ese fin, ciento de museos del Holocausto han brotado por los Estados Unidos y por todas partes todos ellos financiados por los dólares de los contribuyentes. Mmmm ¿Imagina eso? ¿Cualquier cosa pasó con la separación de la iglesia y estado?
Tal como el mordaz y heroico crítico judío Norman Finkelstein lo ha señalado, los manipuladores Sionistas han hecho una burla de la decencia, introduciendo el culto al Holocausto en las gargantas de todos los demás. Lenni Brenner y otros relativamente objetivos estudiosos judíos y observadores, han escrito crónicas sobre el penoso rol de organizaciones judías Sionistas internacionales, en complicidad indiscutible con Hitler en la manipulación de la población judía de Europa, con el propósito de conseguir con artimañas un estado judío en Palestina después del fin de la guerra.

Aún así la mayoría de los judíos críticos de la conducta judía, continúan negando la ficción fundamental del gaseamiento alemán aún cuando lamentan la patológica propensión institucionalizada que sugiere que un judío muerto es de algún modo más valioso que un no-judío muerto.

Y cualquiera que intente enfrentar a esta tiranía del control del pensamiento, si ellos están en los feroces países satélites del eje del mal Occidental Corporativo, es silenciado inmediatamente y lanzado a la cárcel por decir cosas que simplemente no son permitidas por nuestros guardianes Sionistas.

Quizás un efecto aún peor es, por otra parte, que cientos de fuentes de noticias progresistas están eficazmente restringidas de incluso informar honestamente sobre este crucial problema para el desarrollo humano, debido a las dementes leyes del discurso de odio con respecto al Holocausto que se están extendiendo alrededor del mundo... plantado, nutrido y forzado a ser ley por aquellos que más se benefician de ello.

Irónicamente, el real discurso de odio, viene de las mismas personas que hicieron aprobar estas leyes.

La aserción que seis millones de judíos fueron asesinados en las cámaras de gases alemanas simple y objetivamente no se sostiene de pie a la luz del escrutinio crítico y objetivo. Y nunca lo ha hecho. Es sólo la máquina de propaganda Zionista que controla mucho más de su pensamiento de lo que usted alguna vez sabrá, insistiendo en la ficción, repitiendo la propaganda, lo que ha permitido a esta errada idea, posicionarse en la mente pública. Llámelo el Principio de Lee Harvey Oswald.

Es meramente una torcida leyenda de recordada miseria alimentada por una histeria auto-referente, basada en un antiguo decreto, que declara que un grupo aleatorio de personas en el desierto son, a perpetuidad, tan inmensamente superiores a todos los otros grupos humanos en el planeta, que ellos pueden cometer cualquier crimen, sin castigo, contra cualquier miembro del no-grupo. Y ésta es precisamente la locura que hoy tiene a nuestro mundo asido en un puño de muerte.

El juicio a Ernst Zundel, en un farsante circo Sionista, si es que hubo alguna vez uno, se ha pospuesto hasta después de las fiestas. El juez alemán suspendió al abogado de la defensa de Ernst Zundel y designó a uno más conveniente, proporcionado por el estado. ¿Ha existido alguna vez un cuadro mas negro de la justicia que este en el occidente corporativo? Con toda seguridad, todos los días.

La justicia en el Occidente Corporativo en estos días, está marcada por los mercenarios contratados por los norteamericanos, que con capuchas negras, usan picanas para ganado en los orificios de personas que ellos saben que son inocentes. Ésa es la marca distintiva de la conducta del verdadero eje del mal: Gran Bretaña, Israel y los Estados Unidos.

El resto del mundo no puede permitir que esta situación siga por más tiempo, particularmente por la infiltración Sionista, Israel-primero, en el gobierno norteamericano, así como en la industria del ocio, los medios de comunicación, en el sistema médico y financiero que tienen como objetivo, el derrumbe de la sociedad mundial completa y las consiguientes utilidades que estarán disponible durante el proceso de reparar una derrumbada estructura mundial.

Es el lugar hacia dónde nos dirigimos... donde la libertad, simplemente no está en el menú.

El ícono del Holocausto judío, Elie Wiesel, ganó el premio Nóbel de Literatura por sus relatos del Holocausto. Sin embargo, sus críticos han demostrado posteriormente que sus declaraciones están fundadas en la ficción. Aquí está la valoración del Prof. Faurisson:

"Elie Wiesel pasa por ser uno de los testigos más famoso del supuesto Holocausto. Aún así en su supuestamente autobiográfico libro 'Noche', él no hace ninguna mención de las cámaras de gases. En lugar de eso, él declara haber sido testigo de la quema de judíos vivos, una historia ahora desechada por todos los historiadores. Wiesel da credibilidad a las historias más absurdas de otro "testigo ocular." Él difunde fantásticos cuentos de 10,000 personas enviadas a sus muertes cada día en Buchenwald".

"Cuando Elie Wiesel y su padre, prisioneros en Auschwitz, tuvieron la opción de partir con sus "ejecutores" alemanes en retirada, o quedarse en el campamento y esperar a los "libertadores" soviéticos, ambos decidieron irse con sus aprehensores alemanes".

Es tiempo, en nombre de la verdad y por el respeto del genuino sufrimiento de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial que los historiadores retornen a los acreditados métodos del criticismo histórico y que el testimonio de "testigos oculares" del Holocausto se sometan al escrutinio riguroso en lugar de la aceptación incondicional.